Las compañías de asistencia: ¿realmente gestionan las reparaciones o solo cobran por ello?

Jul 2, 2025

Introducción: ¿Quién está haciendo realmente el trabajo?

Cuando un asegurado sufre una avería en casa y llama a su compañía de seguros, lo habitual es que esta no gestione directamente la reparación. En su lugar, delega el trabajo a una compañía de asistencia, cuya función teórica es coordinar el servicio, contactar con un reparador y asegurarse de que el problema se solucione de manera eficiente.

Sobre el papel, estas empresas parecen cumplir un rol fundamental en la industria. Pero en la práctica, cada vez más reparadores denuncian que gran parte de la gestión recae sobre ellos mismos, mientras que las compañías de asistencia siguen cobrando comisiones elevadas por un trabajo que no realizan.

Esto plantea una pregunta importante: ¿las compañías de asistencia aportan realmente valor al proceso o han pasado a ser un intermediario innecesario que extrae beneficios sin asumir responsabilidades?

En este artículo, desde la Asociación de Reparadores (ARSE) analizamos cómo funciona este modelo, qué impacto tiene en los profesionales del sector y qué alternativas existen para hacer el sistema más justo y eficiente.

Cómo funciona el modelo actual

En la mayoría de los casos, el proceso de reparación de un siniestro sigue estos pasos:

  1. El asegurado reporta el problema a su compañía de seguros.
  2. La aseguradora deriva la gestión a una compañía de asistencia, que se encarga de asignar el trabajo a un reparador.
  3. El reparador es quien realmente se pone en contacto con el cliente, concierta la cita, diagnostica el problema y realiza el trabajo.
  4. La compañía de asistencia cobra una comisión por la gestión, aunque muchas de las tareas administrativas y logísticas recaen en el reparador.

Este modelo hace que, en la práctica, los reparadores no solo se encarguen de las reparaciones, sino que además asuman una serie de funciones que teóricamente deberían ser responsabilidad de la compañía de asistencia.

El trabajo administrativo que asumen los reparadores

Aunque las compañías de asistencia presentan sus servicios como una «gestión integral», lo cierto es que muchas de sus responsabilidades acaban delegadas en los reparadores. Entre las tareas no remuneradas que asumen los profesionales, se incluyen:

  • Contactar directamente con el cliente para concertar citas y adaptar la visita a su disponibilidad.
  • Diagnosticar el problema en el domicilio y elaborar un informe detallado.
  • Elaborar presupuestos y justificar cada gasto, siguiendo criterios establecidos por la compañía de asistencia.
  • Gestionar la documentación exigida por la aseguradora para validar el trabajo.
  • Justificar cualquier desviación de costos o tiempos en procesos administrativos largos y burocráticos.

En muchas ocasiones, este trabajo administrativo no solo no se paga, sino que además está sujeto a plazos estrictos y criterios arbitrarios que pueden derivar en retrasos en los pagos o en disputas sobre la facturación.

Mientras tanto, la compañía de asistencia cobra su comisión sin haber ejecutado ni la reparación ni la mayor parte de la gestión.

El impacto en los reparadores

Este modelo de intermediación genera una serie de problemas que afectan directamente a la sostenibilidad del sector.

  1. Sobrecarga de trabajo

Los reparadores no solo tienen que hacer su trabajo técnico, sino que además deben asumir una carga administrativa creciente, que en muchos casos no es reconocida ni remunerada.

  1. Falta de reconocimiento

Para el cliente, el servicio parece gestionado por la compañía de asistencia. Sin embargo, en la práctica, es el reparador quien se encarga de la mayor parte de la organización. Esto invisibiliza su trabajo y minimiza su importancia dentro del sistema.

  1. Coste económico oculto

El tiempo dedicado a trámites administrativos, justificaciones de presupuestos y coordinación con clientes es tiempo que los reparadores no pueden dedicar a otros trabajos. Esta sobrecarga, sumada a los retrasos en los pagos, afecta directamente su rentabilidad.

  1. Dependencia de un sistema injusto

Muchos reparadores se ven obligados a aceptar estas condiciones porque dependen de las compañías de asistencia para conseguir trabajo. Esto crea una relación desigual en la que el profesional tiene pocas opciones de mejorar sus condiciones sin arriesgar su fuente de ingresos.

¿Es necesario este modelo? Alternativas posibles

El problema no es la existencia de compañías de asistencia en sí mismas, sino el modelo de negocio que han establecido. ¿Es posible un sistema más justo y eficiente? Desde la Asociación de Reparadores (ARSE) creemos que sí.

  1. Relación directa aseguradora-reparador

Reducir el número de intermediarios permitiría que el dinero que las aseguradoras destinan a las reparaciones llegue realmente a quienes hacen el trabajo. En lugar de pagar comisiones elevadas a compañías de asistencia, las aseguradoras podrían gestionar directamente sus redes de reparadores.

  1. Creación de redes de reparadores independientes

Los reparadores pueden organizarse para ofrecer servicios de gestión propios, eliminando la necesidad de depender de terceros. Modelos de este tipo ya existen en otros sectores y han demostrado ser viables.

  1. Regulación y transparencia en la distribución de costos

Las compañías de asistencia deben ser más transparentes sobre qué porcentaje del dinero recibido se destina realmente a los reparadores y qué parte se queda en comisiones. Un modelo con tarifas claras y justa distribución de ingresos es fundamental para garantizar la sostenibilidad del sector.

  1. Reconocimiento del trabajo administrativo del reparador

Si los reparadores deben asumir tareas de gestión, estas deben ser reconocidas y remuneradas. No es justo que se les exija cumplir funciones adicionales sin compensación mientras las compañías de asistencia siguen cobrando por un servicio que no realizan.

Conclusión

Las compañías de asistencia han pasado de ser un puente entre aseguradoras y reparadores a convertirse en un intermediario que se lleva una parte significativa de los ingresos sin asumir la mayor parte del trabajo. Mientras estas empresas cobran por la gestión, los reparadores terminan realizando muchas de las tareas administrativas y logísticas sin recibir compensación por ello.

Desde la Asociación de Reparadores (ARSE) creemos que es necesario un cambio en este modelo. La transparencia en la distribución de costos, la reducción de intermediarios y el reconocimiento del trabajo administrativo de los reparadores son pasos clave para construir un sistema más justo y sostenible.

El futuro del sector depende de que los reparadores sean tratados como lo que realmente son: los verdaderos ejecutores y gestores del servicio, y no simples piezas dentro de un engranaje diseñado para maximizar los beneficios de terceros.