Más allá de la muerte, la destrucción, el caos y el estado de necesidad de los afectados por la DANA, la primera cuestión que nos debemos plantear es no solo la inmensa dimensión de la catástrofe, sino la posibilidad certera de que, en un tiempo indeterminado, se vuelva a producir un siniestro grave puntual, con importante número de siniestros personales y materiales, lo cual es de esperar, según lo que se prevé con el cambio climático. El sector asegurador debe reflexionar sobre los errores cometidos antes, durante y después de casos como la DANA.
Una vez ocurrida la catástrofe natural, con la capacidad operativa del Consorcio de Compensación de Seguros superada por la magnitud de los acontecimientos, se recurre al apoyo del seguro privado de un memorando de colaboración, completado por el Procedimiento Operativo Especial de Colaboración entre el Consorcio y las entidades aseguradoras, lo que implica sin duda la necesidad de movilizar un gran número de Peritos de Seguros, con los que no ha habido coordinación.
Es entonces cuando la Pericia Aseguradora, cuyos profesionales son invisibles el resto del tiempo, cobra una gran importancia ante la necesidad de su función. La desproporción tan enorme de los daños de esta DANA frente a las catástrofes anteriores ha puesto aún más de manifiesto una situación que lleva larvándose muchos años.
La necesidad repentina de un número ingente de profesionales, con relación a una profesión muy minoritaria, como es la de Perito de Seguros, pone de relieve la -me van permitir el término- catastrófica situación de la profesión por falta de atención a la misma, tanto por parte de las Administraciones públicas como del sector asegurador, que hace que la pérdida progresiva de los márgenes de la actividad obligue, pese al aumento de la productividad pericial, a que para su sostenibilidad económica tengan que ocupar el 100% de su tiempo disponible de trabajo.
La realidad de la situación es que, a la vez que se precisan más de un millar de Peritos de Seguros en Valencia, unos 1.600 según la primera estimación, fundamentalmente de Autos y de Daños, los Peritos de Seguros tienen que seguir afrontando los siniestros habituales (que les ocupaban el 100% de su tiempo disponible de trabajo), encargados por las entidades aseguradoras y en menor medida por los asegurados.
La urgencia de la necesidad de la actuación pericial, sin embargo, traslada la presión de dicha necesidad a los propios gabinetes periciales, de todos los tamaños, quienes se ven en muchos casos en la obligación de aceptar el desplazamiento a la llamada Zona 0, sin conocer en la mayoría de los casos, las condiciones de los trabajos. Y es en este momento cuando se visibiliza el problema del que APCAS hace tiempo viene alertando: la evidente escasez de Peritos de Seguros, cuyo número de profesionales va en claro y visible declive, unido a un declive constante de la sostenibilidad económica de su actividad.
Razones de la escasez de peritos
¿De dónde procede esta escasez de profesionales? Pues, en nuestro análisis, está relacionada con varios factores:
Es una profesión que requiere de una formación específica continuada, privada, asumida por el profesional.
Es una profesión que requiere una implicación y un sacrificio personal importante.
Además, no goza de un reconocimiento social, ni siquiera en el entorno de la industria aseguradora que, como señalaba, ha invisibilizado de forma progresiva a sus colaboradores, especialmente a los relacionados con la gestión y resolución del siniestro.
Junto a lo anterior, los honorarios son hoy en día claramente deficientes, combinación que hace a la profesión muy poco atractiva para nuevos profesionales.
La cultura de las nuevas generaciones está alejada de profesiones que no dejan tiempo para el ocio, la conciliación, la actividad física, etc.
Los Peritos de Seguros enfrentan grandes desafíos al atender los daños de la DANA, debiendo reorganizar sus gabinetes, contratar personal y gestionar una carga de trabajo extraordinaria en un contexto de escasez de profesionales. Además, deben encontrar alojamiento y manutención en zonas afectadas con escasos servicios disponibles. Los desplazamientos diarios son complicados por carreteras dañadas y restricciones de acceso. También se enfrentan a condiciones insalubres y peligrosas, lo que requiere equipos de protección adecuados, para lo cual APCAS ha proporcionado una guía específica a sus socios.
De todo lo anterior, no hemos visto ni un ápice de reconocimiento por parte del sector asegurador en estos dos meses y medio de trabajo intenso.
Ciertamente, la capacidad de organización de los grandes gabinetes periciales permite dar este soporte logístico a los profesionales vinculados con los mismos, sin que por ello deje de representar una dificultad añadida, que lo es más para muchos otros profesionales, que no cuentan con este soporte.
A lo anterior se suma que muchos profesionales que están actuando en los daños de la DANA, no saben aún siquiera, qué honorarios van a percibir por su trabajo.
Preocupantes conclusiones
Todo lo anterior permite extraer varias conclusiones. La primera es que la situación ha puesto de relieve la insuficiencia de Peritos de Seguros preparados para afrontar catástrofes naturales como la DANA que tenemos en nuestro país; evidencia así las deficiencias estructurales que existen en la profesión y en el mercado. Y no olvidemos que hablamos de preparar a profesionales que necesitan una formación integral, que combine conocimientos técnicos con empatía, ya que los peritos deben lidiar con situaciones traumáticas que requieren sensibilidad y profesionalismo. Además, hay una evidente falta de formación especializada y técnica en riesgos consorciables, lo cual limita la capacidad de respuesta en emergencias como la actual.
Otra conclusión a abordar es que todos los agentes del seguro debemos poner el foco en la degradación laboral por subcontrataciones que padecemos, que afecta a la calidad del trabajo y a los honorarios de los profesionales.
Finalmente, en el ámbito tecnológico, la DANA ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de una digitalización adecuada en la gestión de siniestros, ejemplificada por la inacción respecto al EIAP (Estándar de Intercambio de Información entre Entidades Aseguradoras y Peritos de Seguros).
Ser Perito de Seguros es una responsabilidad ciudadana esencial, exigiendo compromiso, ética y modernización tecnológica como pilares estratégicos para atender los desafíos del cambio climático y las catástrofes.
La conclusión de conjunto nos parece evidente: la exigencia de una profesión con un elevado nivel de formación, con una digitalización a la altura de las necesidades y una capacidad de respuesta ante los retos del cambio climático, sobrepasa evidentemente los límites de las necesidades del seguro privado y, como se ha visto, del público. Si me lo permiten y, sin riesgo alguno de caer en ninguna hipérbole, garantizar la existencia de la profesión de Perito de Seguros en las condiciones operativas óptimas debería estar contemplado como un elemento esencial en un plan estratégico nacional ante las catástrofes.
Francisco de la Puente
Presidente de la Asociación de Peritos de Seguros y Comisarios de Averías (APCAS)
Noticia publicada en: https://actualidadaseguradora.inese.es/revista/articulo/p-tribuna-iquest-y-si-reflexionamos-nbsp-sobre-los-errores-por-nbsp-francisco-de-la-puente-br-nbsp-p?id=2652

